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Consideraciones de seguridad al construir una casa de tenis

Estructura y cimientos

Primero, el suelo. Si no está firme, la pista vibra, la red se distorsiona y el jugador sufre. Aquí no hay excusas; se requiere una losa de hormigón de al menos 15 cm, con refuerzo de acero y un análisis geotécnico que garantice asentamiento mínimo. No escatimes en la excavación: un metro de profundidad insuficiente puede provocar hundimientos inesperados bajo la carga del juego. Y aquí está el porqué: los impactos repetidos de los tiros generan micro‑fracturas que, sin buenos cimientos, se convierten en grietas estructurales en cuestión de meses.

Instalaciones eléctricas

La iluminación de nivel competitivo es una bestia eléctrica. No basta con colgar lámparas como si fueran faroles de jardín; cada luminaria necesita un circuito independiente, protegido por disyuntores de 30 A. Usa cableado de cobre trenzado, aislado con PVC resistente a la humedad. Además, los enchufes deben estar a prueba de polvo (IP65) y el cuadro de control fuera del rango de golpes. Si el suministro falla, la seguridad del jugador queda en juego. Por cierto, el factor de protección contra sobrecargas es obligatorio, no opcional.

Superficie de juego

El terreno debe ser homogéneo, sin áreas ásperas que puedan provocar torceduras o caídas. La grava fina o la superficie de caucho deben instalarse sobre una malla de acero que evite desplazamientos. No confíes en la apariencia; revisa la rugosidad con un medidor de abrasión. Una vez hecha la capa, sella con un recubrimiento anti‑deslizante que cumpla con la norma ISO 9001. Cualquier irregularidad es un riesgo latente.

Iluminación y ventilación

El brillo deslumbrante en los laterales es una trampa para la vista. Usa luminarias con ángulo de distribución de 120°, y orienta los reflectores para que la luz caiga directamente sobre la pista, no sobre los rostros. La ventilación no es opcional; los ventiladores de extracción deben estar montados a una altura que evite interferencias en el juego. Un flujo de aire mal canalizado genera corrientes inesperadas y hace que la pelota se desvíe de forma errática.

Barandillas y accesos

Los muros perimetrales necesitan protectores de goma amortiguadora. Si el jugador golpea la pared, la energía debe disiparse, no rebotar como una pelota de ping‑pong. Los accesos deben contar con puertas anticorte, con bisagras reforzadas y cerraduras de seguridad. Nada de puertas ligeras que se abran por el más mínimo empujón.

Y aquí el consejo definitivo: antes de dar el último golpe de martillo, haz una inspección de riesgo con un certificador acreditado y corrige cada desviación. No postergues la revisión; la seguridad no espera.

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